Profesores y profesoras de distintos centros de Fundación Educativa Jesuitinas han participado los días 14 y 15 de octubre en una formación sobre retórica, oratoria y debate académico celebrada en Madrid. Una experiencia que recupera las técnicas de la argumentación clásica para desarrollar el pensamiento crítico, la comunicación y la capacidad de deliberación del alumnado.
Una objeción bien planteada puede desmontar en segundos un discurso preparado durante horas. En ese momento entran en juego la escucha, la capacidad de análisis, la solidez de los argumentos y la habilidad para responder con precisión.
Los docentes de Fundación Educativa Jesuitinas han experimentado estas exigencias durante la formación Retórica, Oratoria y Debate Académico como experiencia de aprendizaje en el aula, celebrada en la sede de la Fundación en Madrid.
Organizados en equipos, los profesores y profesoras han preparado y protagonizado debates académicos asumiendo diferentes funciones: el introductor, que presenta la tesis y establece las líneas argumentales; los refutadores, encargados de examinar las razones contrarias, responder a las objeciones y defender la posición del equipo; y el conclusor, que sintetiza los argumentos decisivos y cierra la intervención.
Esta experiencia práctica ha permitido ejercitar capacidades fundamentales para el aprendizaje: investigar, construir razonamientos, contrastar evidencias, anticipar objeciones y comunicar con claridad.
Aristóteles sigue teniendo algo que enseñarnos
La formación recupera una tradición intelectual que se remonta a Aristóteles, Cicerón y Quintiliano. La retórica clásica desarrolló cinco operaciones que siguen ofreciendo un método para construir y comunicar el pensamiento.
La inventio permite encontrar argumentos y evidencias; la dispositio, organizarlos con coherencia; y la elocutio, elegir las palabras y los recursos expresivos adecuados. Completan el proceso la memoria, que facilita la interiorización del discurso, y la actio, relacionada con la voz, la entonación, las pausas y los gestos.Estas operaciones recorren todo el proceso de elaboración de un argumento, desde la búsqueda de información hasta su defensa ante otras personas.
En el siglo XX, Chaïm Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca recuperaron esta tradición en su Tratado de la argumentación. La nueva retórica (1958). Su reflexión incide en la idea de que muchas decisiones humanas exigen deliberar, ponderar evidencias y examinar razones que pueden conducir a interpretaciones diferentes.
La argumentación desarrolla así una capacidad intelectual decisiva: reconocer la fuerza de las razones ajenas y estar dispuestos a revisar nuestras propias convicciones.
El debate académico: pensar a través de la palabra
La propia etimología de diálogo nos ofrece una imagen sugerente. Procede del griego diá («a través de») y lógos («palabra», «discurso», «razón»). El diálogo invita a que el pensamiento avance a través de la palabra intercambiada, encuentre otras perspectivas y se enriquezca con ellas. En un buen debate, las ideas se exponen, se contrastan y pueden transformarse al entrar en contacto con las razones de los demás. La formación del profesorado en debate académico permite trasladar estas habilidades a experiencias educativas en distintas materias.
Quien introduce una tesis necesita precisión conceptual; quien refuta debe comprender el argumento contrario y localizar sus puntos débiles; quien concluye ha de identificar las cuestiones decisivas y reconstruir el razonamiento. La preparación por equipos incorpora además habilidades propias del aprendizaje cooperativo: distribuir responsabilidades, contrastar fuentes, negociar interpretaciones y construir una estrategia compartida.
Una controversia científica, un dilema filosófico, una interpretación histórica o una decisión económica pueden convertirse en oportunidades para desarrollar la argumentación, la expresión oral y la escucha activa. Para ello, los docentes necesitan conocer las técnicas del debate, diseñar actividades progresivas y disponer de criterios para evaluar la calidad de los razonamientos y la participación del alumnado.
Esta formación se enmarca en una trayectoria educativa que encuentra otra de sus expresiones en Jesuitinas Debate, la liga intercolegial que promueve la argumentación y la oratoria entre estudiantes de la red.
Pensamiento crítico e inteligencia artificial: el desafío educativo
La expansión de la inteligencia artificial introduce nuevas preguntas sobre cómo enseñamos y evaluamos el aprendizaje.
Hoy un estudiante puede generar en segundos un discurso estructurado, con argumentos aparentemente sólidos y un lenguaje convincente. Sin embargo, la calidad del texto ofrece pocas garantías sobre su comprensión. ¿Sería capaz de defender sus ideas ante una pregunta inesperada? ¿Podría justificar las evidencias utilizadas o reconocer una contradicción?
El debate académico permite observar el razonamiento en acción. Exige escuchar, interpretar, responder y sostener las propias afirmaciones ante el examen de los demás. Ofrece, además, oportunidades para utilizar la inteligencia artificial como herramienta de investigación y contraste, manteniendo el protagonismo intelectual del estudiante.
Esta apuesta conecta con el horizonte educativo de Fundación Educativa Jesuitinas: formar personas autónomas, creativas y comprometidas.
Autónomas, capaces de construir un criterio propio desde el conocimiento y el pensamiento riguroso. Creativas, preparadas para formular preguntas originales y explorar soluciones nuevas. Comprometidas, dispuestas a escuchar, deliberar y participar responsablemente en una sociedad plural.
La formación celebrada en Madrid representa una nueva oportunidad para que los docentes incorporen estas capacidades a su práctica educativa y acompañen a los alumnos en el desarrollo de su propia voz.
Una inteligencia artificial puede escribir un argumento convincente en segundos. Conseguir que un alumno sepa cuándo defenderlo y cuándo cambiar de opinión sigue siendo una tarea insustituible e irrenunciable de la educación. Al menos, así lo entendemos en Fundación Educativa Jesuitinas.